cultura del vino en Guatemala

La verdad detrás de la cultura del vino en Guatemala: cómo Corchos la impulsó durante 20 años

La cultura del vino en Guatemala no se construye solo con botellas en estantería. Se construye con historias, con paladar, con servicio, con educación y sobre todo, con la paciencia de quienes deciden apostar a largo plazo. En el primer episodio del podcast ¿A qué vino? de Corchos, Ricardo García Santander y Jorge Solís lo resumen: cuando se abre una botella, se abren conversaciones, acuerdos, celebraciones… y a veces, también silencios necesarios para ordenar ideas.

La escena es sencilla y por eso funciona: una botella de Monasterio de las Viñas sobre la mesa, el sonido del corcho, una copa servida con calma. Y, de fondo, una conversación que no pretende ser “clase universitaria”, sino una invitación a entender qué hay detrás de cada etiqueta. Porque el vino puede ser lujo, sí, pero el lujo real empieza cuando entendés lo que estás bebiendo.

Este artículo está basado en el Episodio 1 de ¿A qué vino?, con Ricardo García Santander (host) y Jorge Solís (gerente general y fundador de Corchos), y busca dejarte una guía clara, humana y útil sobre el origen de Corchos y su papel en la evolución de la cultura del vino en Guatemala.

La cultura del vino en Guatemala no nació de la noche a la mañana

Si hoy hablar de vino en Guatemala suena natural, es fácil olvidar que hace dos décadas el escenario era otro. Jorge lo dice sin adornos: cuando arrancó, no era un consumidor de vino. Y el mercado tampoco ayudaba: había poca oferta, poca educación, pocos referentes y casi ningún “camino” para aprender.

Eso tiene una consecuencia directa: vender vino no era solo vender producto. Era construir contexto. ¿Cómo se sirve? ¿Qué copa se usa? ¿Qué significa una uva o una región? ¿Por qué un vino cuesta lo que cuesta? Sin esas respuestas, el vino se quedaba en un “lujo lejano” o en un “tema de expertos”, y eso limita el crecimiento.

Lo interesante es que Corchos no se limitó a importar marcas: se metió a resolver el problema completo. Y esa decisión —que es más difícil y menos inmediata— es la que termina dejando huella cultural.

Cultura del vino en Guatemala: el origen de Corchos y una apuesta sin libreto

Corchos cumple 20 años en 2025. Dos décadas pueden sonar “redondas”, pero por dentro suelen ser todo menos lineales. La historia arranca con un giro muy humano: un amigo español del papá de Jorge (Juan Carreras) menciona la idea de traer vinos, aceitunas y aceite de oliva. El papá estaba en el mundo del vino; Jorge estaba emprendiendo. Y ahí aparece la típica escena que define empresas: “¿Lo hacemos?”“Démosle.”

No hubo un plan maestro de cien páginas. Hubo un salto. Jorge lo describe como tirarse al agua. Eso importa porque rompe un mito: muchas empresas sólidas nacen con claridad estratégica… pero otras nacen con movimiento, prueba, aprendizaje y un instinto que luego se convierte en método.

En el episodio, Jorge admite algo que a muchos emprendedores les va a sonar: hubo años en que pensó en cerrar. Porque crear mercado exige inversión (inventario, logística, frío, capital de trabajo), y también exige algo que casi nadie quiere pagar: tiempo. La cultura no se “compra” en un mes.

De vender electrónicos a importar vino: cuando el negocio te obliga a aprender

Antes de Corchos, Jorge vendía electrónicos. En ese tiempo existían los diskmans y “estaban empezando los iPads”, según cuenta en la conversación. Ese detalle no es nostalgia: es contexto. Muestra que su formación no venía del sommelier clásico, sino del emprendedor que aprende haciendo.

Y cuando el negocio te obliga a aprender, aprendés de verdad.

Jorge lo explica con honestidad: al inicio, el vino era una aventura comercial, no una pasión previa. Pero luego llega lo inevitable: para representar bodegas con seriedad, tenés que entender lo que vendés. Ahí empieza el proceso de formación: probar vinos, leer, buscar información donde se pudiera (en esa época, sin podcasts ni la facilidad actual), y pedir ayuda cuando fue necesario.

En el episodio menciona un punto clave: la visita de una export manager (de Grandes Vinos) que le dio la base para “aprender a tomar vino”. Ese momento es bisagra. Porque una cosa es vender vino; otra es comprenderlo. Y cuando comprendés el vino, cambia tu forma de construir marca.

Qué hay detrás de una botella: terroir, clima, trabajo y filosofía

Uno de los ejes del episodio es una idea simple: cada botella es el resultado de muchas decisiones invisibles. No solo es uva fermentada. Es:

  • clima (lluvia, heladas, calor, vendimia a tiempo),
  • suelo y entorno (eso que en vino se llama terroir),
  • filosofía de bodega,
  • trabajo humano (viñedo, bodega, crianza, control),
  • y una cadena logística que mantiene calidad desde origen hasta tu copa.

Jorge lo dice con claridad: entendés el peso real del vino cuando estás parado en un viñedo. Cuando mirás el trabajo, el paisaje, el riesgo, el tiempo. Y ese entendimiento te cambia el estándar: ya no buscás “cualquier marca que rote”, buscás bodegas con propósito, consistencia y reputación.

Ese es el tipo de criterio que sostiene una marca premium en el tiempo: no se trata de tener el portafolio más grande, sino el portafolio más coherente.

Cultura del vino en Guatemala: cómo se construye un portafolio de bodegas de lujo

Corchos hoy maneja, según Jorge, alrededor de 50 bodegas a nivel mundial. Su portafolio incluye países productores como Chile, Argentina, Italia, Estados Unidos, Francia y Australia, y mantiene la exploración de nuevos orígenes.

Pero lo más valioso no es la lista. Es el criterio.

Ricardo pregunta algo clave: ¿cómo decide Corchos qué bodega sí y cuál no?

Jorge explica que, después de vivir la experiencia de “hacer marca” (menciona casos como Monasterio de las Viñas y Oveja Negra), tomó decisiones estratégicas: enfocarse más en bodegas importantes, con reconocimiento y calidad, y construir un portafolio que se respalde a sí mismo. En otras palabras: tu portafolio se convierte en tu carta de presentación para lograr nuevas representaciones.

Esto se conecta con un tema que suele subestimarse: la negociación para distribución exclusiva. Las bodegas grandes no entregan su marca a cualquiera. Buscan infraestructura, reputación, capacidad de servicio, consistencia y muy importante, una visión alineada con el valor de su vino.

Jorge lo resume así: al inicio tenía una oficina pequeña, era prácticamente él y un socio… y aun así algunas bodegas confiaron. Ese voto de confianza inicial, con marcas de alto prestigio (menciona Alto Las Hormigas y Álvaro Palacios), se vuelve un efecto dominó: con esas credenciales, otras bodegas empiezan a decir “ok, confío”.

Esto es crecimiento compuesto, pero en reputación.

Escuela de Vinos Corchos: formar consumidores y también formar servicio

Aquí hay un acierto estratégico que explica mucho del rol de Corchos en la cultura del vino en Guatemala: no bastaba con traer vinos; había que enseñar a venderlos y servirlos.

Jorge cuenta que, visitando restaurantes, se dio cuenta de un bloqueo real: muchos no vendían vino no porque no quisieran, sino porque no sabían cómo venderlo. Meseros sin capacitación, cartas mal explicadas, servicio inseguro. Y eso mata la experiencia.

La respuesta fue práctica: capacitación a meseros, formación básica para clientes, amigos, conocidos… y el crecimiento de la Escuela de Vinos Corchos, con una idea clara: culturizar el mercado.

En el episodio también aparece la importancia de la capacitación interna: pins, diplomas, y certificaciones como WSET nivel 2 (Wine & Spirit Education Trust). Esa parte no es “medalla por ego”: es señal de estándar. Si tu negocio es vino, tu equipo debe hablar vino con propiedad.

Y en una marca de lujo, la propiedad no se improvisa: se entrena.

Brindis, etiqueta y disfrute: el vino como experiencia (sin solemnidad)

Hay un detalle bonito en la conversación: hablan de si se deben chocar las copas o no. Jorge lo aterriza: no hay que ser tan estrictos, no tan duro, no tan fuerte. El punto no es la rigidez; es el respeto por la experiencia.

Y aquí está la esencia del episodio: el vino no es para complicarte la vida. El vino es para disfrutarla con más conciencia.

Jorge incluso confiesa algo que muchos callan: a veces, después de una jornada de trabajo, abrir una botella solo también es una experiencia. Reflexionás, ordenás pensamientos. Eso es cultura del vino también: el vino como ritual íntimo, no solo como evento social.

Siempre, claro, con moderación.

Qué esperar de “¿A qué vino?”

Ricardo lo promete al cierre: esto no va a ser un curso universitario. Va a ser una forma de entender mejor “qué hay detrás de una botella” para disfrutarla distinto. Y esa promesa encaja perfecto con lo que Corchos representa: exclusividad no como elitismo, sino como curaduría y experiencia.

Este primer episodio es una declaración de intenciones:

  • Contar la historia de Corchos,
  • Hablar de marcas emblemáticas (como Monasterio de las Viñas, la primera que trajeron),
  • Traer export managers, enólogos y embajadores,
  • Y construir conversación real, sin guion y sin acartonamiento.

En el lujo, lo artificial se nota. En cambio, lo auténtico, bien hecho, se recuerda.


Preguntas frecuentes sobre la cultura del vino en Guatemala

¿Qué significa “terroir” en el vino?

Terroir es el conjunto de factores del lugar donde nace la uva: suelo, clima, altitud, exposición al sol, viento y prácticas del viñedo. En pocas palabras: es el “entorno” que marca el carácter del vino.

¿Cómo empiezo a tomar vino si no sé nada?

Empezá simple: elegí un vino de estilo amable (frutal, taninos suaves), probalo con comida y tomalo con calma. La cultura se construye probando y comparando, no memorizando términos.

¿Por qué un distribuidor exclusivo es tan importante?

Porque la exclusividad implica responsabilidad: mantener estándares de almacenamiento, disponibilidad, servicio, capacitación y reputación. Las bodegas prestigiosas cuidan mucho quién representa su marca en cada país.

¿La Escuela de Vinos te vuelve sommelier?

No necesariamente. La Escuela de Vinos Corchos busca darte base para entender y disfrutar mejor el vino. Ser sommelier es un camino profesional más largo y especializado.

¿Se deben chocar las copas al brindar?

Depende del contexto. En algunos ambientes muy formales se evita, pero en la práctica lo importante es hacerlo con suavidad y respeto. El brindis es un gesto social, no un examen.


Si querés vivir la cultura del vino en Guatemala con más criterio, seguí el podcast ¿A qué vino? y explorá el universo de Corchos desde donde realmente empieza: una botella abierta, una conversación honesta y una experiencia bien cuidada.